El Albedrío
Albedrío es la capacidad que todos los seres humanos tenemos de escoger y actuar por nosotros mismos. En 2 Nefi 2:16 dice: “Por lo tanto, el Señor Dios le concedió al hombre que obrara por sí mismo…”.
La Doctrina Mormona nos enseña que el Albedrío es esencial dentro del Plan de Salvación, ya que mediante esta capacidad podemos aprender, progresar y seguir al Salvador.
El Libro de Mormón explica en 2 Nefi 2:27: “Así pues, los hombres son libres según la carne; y les son dadas todas las cosas que para ellos son propias. Y son libres para escoger la libertad y la vida eterna, por medio del gran Mediador de todos los hombres, o escoger la cautividad y la muerte, según la cautividad y el poder del diablo; pues él busca que todos los hombres sean miserables como él”.
Los Mormones sabemos según las escrituras, que todos poseíamos el albedrío aun antes de venir a la tierra, ya que en la vida premortal, se nos presentó el Plan de Salvación y escogimos seguir a Jesucristo, nuestra presencia en esta tierra confirma esta decisión que tomamos cuando sólo éramos espíritus.
Según el uso que hagamos de este albedrío seremos felices o infelices, tanto en esta tierra como por toda la eternidad, debemos ser responsables al tomar decisiones y al hacer uso de esta capacidad de escoger, ya que podemos elegir nuestros actos, pero no las consecuencias de los mismos.
Mediante el albedrío, escogemos cumplir los mandamientos de Dios o no, también desarrollar o no los talentos y cualidades que nos ayuden a regresar a vivir con Él. Al final de nuestra vida, en el Juicio Final, nos presentaremos frente al Padre Celestial y rendiremos cuentas del uso que le dimos al Albedrío.
Con el albedrío podemos desarrollar la habilidad para resistir la tentación; en 1 de Corintios 10:13 dice: “ No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentamos más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”.
Al usar el albedrío de una manera correcta, nuestro deseo de hacer lo bueno, aumenta, al igual que nuestra confianza en el Señor. Nefi, un profeta del Libro de Mormón que se destacó por su gran obediencia a Dios, dijo: “…Iré y haré lo que El Señor me ha mandado, porque sé que Él nunca da mandamientos a los hijos de los hombres sin prepararles la vía para que cumplan lo que les ha mandado”.






Excelente articulo ojalo lean todos lo jóvenes.
Me encant se que mi pocabiduria, me ayud utilizarlo correctamente
me ecantste articulo
y me parece bien de que lo publiquen