Los Dones del Espíritu
Los dones del Espíritu son bendiciones o aptitudes especiales que Dios da a las personas dignas por medio del poder del Espíritu Santo. Estos dones son para beneficio personal y para bendecir a los demás. Todos los miembros fieles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones o SUD) pueden recibir al menos uno de los dones espirituales.
Para obtener los dones espirituales debemos procurarlos diligentemente y de acuerdo con la voluntad de Dios; lo cual se consigue por medio de la oración, la fe y las obras. En 1 Corintios 12:31 dice: “Procurad pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente”.
En las escrituras se describen algunos de los dones del Espíritu que podemos recibir, por ejemplo, en Doctrina y Convenios 46. Algunos de los dones del Espíritu son:
- El conocimiento de “que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que fue crucificado por los pecados del mundo”.
- La capacidad para creer en la palabras de los que testifican de Jesucristo.
- El conocimiento de las diferencias de administración, dicho don se usa para administrar y dirigir a la Iglesia.
- El conocimiento de las “diversidades de operaciones”, que nos ayuda a discernir si una enseñanza o influencia proviene de Dios o de otra fuente.
- El don de la “palabra de sabiduría”. Este no se refiere a lo que conocemos como la Palabra de Sabiduría, sino que es el don de la sabiduría, la capacidad de usar el conocimiento en la forma correcta.
- El don de la “palabra de ciencia”
- La facultad de enseñar por el poder del Espíritu Santo.
- El don de la fe
- El don de la “fe para ser sanados”
- El don de tener “fe para sanar”
- “El hacer milagros”
- El don de profecía
- “Ver ángeles y espíritus ministrantes”
- Discernimiento de espíritus”
- El don de hablar en distintos idiomas o lenguas
- El don de la “interpretación de lenguas”
Cada uno de estos dones y otros dependen de nuestra fidelidad. En Doctrina y Convenios 46:8-9 dice: “Por tanto, cuidaos a fin de que no os engañen; y para que no seáis engañados, buscad diligentemente los mejores dones, recordando siempre para qué son dados; porque de cierto os digo, que se dan para el beneficio de los que me aman y guardan todos mis mandamientos, y de los que procuran hacerlo; para que se beneficien todos los que me buscan o me piden, y que no piden señales para satisfacer sus concupiscencias”.






me ayudo mucho parn discurso que di en un bautismo