La Pornografía
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Iglesia Mormona o SUD) nos enseña a evitar completamente todo lo que es pornográfico y condena estos actos como una violación a los mandamientos de Dios. La pornografía es todo aquel entretenimiento que emplee imágenes impúdicas o indecentes para estimular sentimientos sexuales.
Lastimosamente nuestro entorno puede estar lleno de este tipo de cosas, suelen ser legales y hasta habituales, se encuentran en revistas, libros, televisión, películas, música e Internet. Es nuestra responsabilidad evitar estas cosas para no dejarnos caer y ser atrapados por el pecado. La Iglesia Mormona nos enseña que la pornografía es tan dañina para nuestro espíritu como lo puede ser el tabaco, el alcohol y cualquier otra droga, ya que al igual que éstas puede ser trágicamente adictiva.
Los Mormones creemos que orando cada día, leyendo las escrituras, asistiendo a la Iglesia, y esforzándonos por guardar los mandamientos del Señor, desarrollamos una armadura de Dios que nos protege y da fortaleza para soportar esta y cualquier otra tentación.
La pornografía trae consecuencias destructivas a nuestra vida, nuestros líderes nos mencionan entre algunas de estas consecuencias la destrucción y degradación de nuestra mente, corazón y espíritu. Puede robarse nuestro respeto propio y el sentido de las bellezas de la vida, nos destrozará y producirá pensamientos inicuos y posiblemente nos incite a cometer hechos inicuos y puede dañar terriblemente nuestras relaciones familiares.
Los líderes de la Iglesia Mormona nos advierten repetidamente que rechacemos la pornografía para que no caigamos en esta trampa de Satanás y dañemos nuestro cuerpo y espíritu.
A continuación, los siervos del Señor nos dan algunos consejos para mantenernos alejados de la pornografía y para que podamos mantener nuestra espiritualidad:
- Reconocerla cuando la veamos, y pararla de inmediato
- Interrumpir la conexión emocional. No dejar que la pornografía sea consuelo a sentimientos de tensión, ansiedad o depresión, debemos esforzarnos por quitar estas emociones con otro tipo de sentimientos en vez de utilizar la pornografía.
- Navegar con inteligencia.
- Ser un José en la actualidad. Recordemos lo que José hizo cuando la esposa de Potifar intentó hacerle caer en una situación inmoral; en otras palabras, corrió.
- Conseguir la ayuda más poderosa. Optar por una dieta de alimento espiritual con oraciones, estudio de escrituras, asistencia a la Iglesia y actividades que eleven el Espíritu.
Si existen problemas de este tipo entre alguno de nosotros, nuestros líderes nos aconsejan pedir ayuda con nuestro Obispo o Presidente de Rama.
“Muchas personas intentan vencer su adicción a la pornografía por sí mismas, pero al igual que un excursionista atrapado en una cima peligrosa, cada uno precisa ayuda. La clave del rescate es hablar con el obispo o el presidente de rama”.
La única forma segura de evitar el peligro de la pornografía es, en primer lugar, permanecer alejados de ella. Si hubiera adicción a ella, debemos buscar ayuda, principalmente de nuestros líderes, ellos pueden ayudarnos a obtener el poder redentor y sanador del Salvador en nuestras vidas.
El actual presidente de la Iglesia Mormona, Gordon B. Hinckley nos aconseja:
“Jóvenes… les ruego que se mantengan incólumes de la suciedad del mundo. No se permitan participar en conversaciones vulgares ni digan chistes subidos de tono. No deben entretenerse con el Internet a fin de encontrar materiales pornográficos. No deben hacer llamadas telefónicas para escuchar basura. No deben alquilar videocasetes que contengan pornografía de ninguna clase. Sencillamente, las cosas lascivas no son para ustedes. Manténganse alejados de la pornografía como evitarían el contagio de una enfermedad maligna, ya que es igualmente destructiva. Se puede convertir en un hábito, y quienes se permitan participar de ella llegan al punto de no poder abandonarla. Así se convierte en una adicción”.
“Para quienes la producen es un negocio de cinco mil millones de dólares y tratan de hacerla lo más… fascinante posible. La pornografía seduce y destruye a sus víctimas; está en todas partes y nos rodea por todos lados. Les ruego, jóvenes, que no participen en ella. No pueden darse ese lujo”.
Este consejo se aplica a los jóvenes, a todos los miembros de la Iglesia, y a todos aquellos que quieran mantenerse alejados de este mal.





