El Testimonio
Dentro de la Doctrina Mormona, el testimonio es el conocimiento y confirmación espiritual que nos da el Espíritu Santo.
Un testimonio se fundamenta principalmente en el conocimiento de que Dios es Nuestro Padre Celestial, y que Jesucristo es nuestro Salvador y Redentor. Dicho conocimiento viene directamente del Espíritu Santo a nuestro corazón.
Un testimonio se basa en el fundamento de saber con firmeza que Dios es Nuestro Padre Celestial y Jesucristo Nuestro Salvador y Redentor. Dicho conocimiento debe estar en nuestro corazón; es algo que no revela ningún hombre, sólo el Espíritu nos lo hace saber.
Juan 16:26 explica que el testimonio debe venir del Espíritu: “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, Él dará testimonio acerca de mí”.
Como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (o Mormones), tenemos la oportunidad y la responsabilidad sagradas de buscar y obtener nuestro testimonio propio. Debemos especialmente saber sobre Dios y Jesucristo, la Expiación, el conocimiento que José Smith fue un profeta llamado por Dios, que el Evangelio ha sido restaurado, que hoy en día somos guiados por Profetas vivientes y que la Iglesia es dirigida por Jesucristo.
Al tener un deseo sincero y verdadera intención de obtener un testimonio de estas cosas, debemos orar al Padre. Él nos revelará todas las cosas por medio del Espíritu Santo. En el Libro de Mormón, Moroni 10:5 dice: “Y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas”.
Después de obtener un testimonio personal debemos esforzarnos por nutrirlo durante toda la vida, ya que no se obtiene un gran y fuerte testimonio de la noche a la mañana, es algo progresivo que depende de nosotros. Debemos fortalecerlo con nuestras experiencias espirituales, nuestro servicio en la Iglesia, nuestra obediencia a los mandamientos, la caridad y amor hacia los demás, etc.
Por medio de nuestro testimonio tenemos la oportunidad de ayudar a otras personas a fortalecer el suyo. Como miembros de la Iglesia Mormona, tenemos la bendición de compartir nuestro testimonio en la Reunión Sacramental, una vez al mes, específicamente el primer domingo; este es el día asignado como día de Ayuno y Testimonio.
Al expresar nuestro testimonio expresamos nuestros sentimientos hacia Dios y Jesucristo, la Expiación y el Evangelio en nuestras vidas. Cada vez que compartimos nuestro testimonio, este aumenta y se fortalece. Debemos siempre orar para pedir la guía del Espíritu y saber el momento indicado para expresarlo y poder tener las palabras justas.





simpre he pensado que parortalecer mi testimonio de lo sagrado es de summportanciuscar las experiencias que me ayudaran reer mas firmente en nuestro Salvador y Redentor, pienso que aun cuando yallamos recibido unespueste leracidad de este evangelio debemos reconfirmarlonstantemen y tetifcar de ello.